同步至最新元数据

This commit is contained in:
fanbook-wangdage
2026-01-14 13:45:50 +08:00
parent 643262056b
commit 24e6877f45
702 changed files with 155703 additions and 4054 deletions

View File

@@ -1224,11 +1224,11 @@
},
{
"Title": "Historia del personaje (4)",
"Context": "“Parece que no vas a poder pagar el resto, pequeña”.\nNéfer miró de arriba abajo a la débil Jahoda. Tenía el cuerpo lleno de cortes y heridas, pero había logrado sobrevivir.\n“Te lo pagaré”.\n“No veo qué podrías tener que fuera suficiente para pagarme”.\n“Podría trabajar para usted”.\nJahoda se llevó la mano a la manga vacía del lado derecho y añadió:\n“Haré lo que sea”.\nLa increíblemente ingeniosa jefa Néfer se encogió de hombros, haciendo caso omiso a las palabras de Jahoda, que sonaban como si se hubiera rendido por completo. El dinero no significaba nada para ella; la razón por la que le había revelado a Jahoda la ubicación de Ratfan era simplemente para utilizarla y resolver el problema de una marioneta que intentaba liberarse de sus hilos. Incluso si fallaba, al menos aquella marioneta habría aprendido una lección.\nNo esperaba que aquella hiena flacucha fuera capaz de hendir sus colmillos en la garganta del lobo... Parecía que no tendría que usar a aquella muchacha que tenía guardada como topo...\n“¿Qué plan tienes ahora? Si quieres seguir dedicándote a lo tuyo, podría presentarte a unos cuantos... Ladrones de Tesoros relativamente fiables”.\n“...”.\n“Oh, veo que no quieres. ¿Por qué no vas entonces al Gremio de Aventureros a probar suerte? Tal vez te topes con una gran fortuna enterrada en unas ruinas...”.\n“...”.\n“¿Sigue sin gustarte? Está bien, podrías abandonar Nod Krai para sanar las cicatrices de tu corazón...”.\n“No necesito sanar ninguna cicatriz”.\nJahoda rompió su silencio y dio una respuesta final.\nElla también había llegado a odiar aquellas cicatrices tan feas y dolorosas, al igual que había odiado la fruta podrida de la ciénaga y los restos que dejaban las bestias después de comer...\nPero, cuando estaba en la copa de aquel árbol, a punto de quedarse dormida por la alta fiebre y arriesgándose a perder la oportunidad de emboscar a su enemigo, fue el dolor de las cicatrices de la espalda lo que la despertó. Y, cuando había estado tan cerca de caer en la trampa de su adversario al ser atraída hasta él, fueron las cicatrices recién sanadas del dorso de su mano las que la avisaron de que no volviera a repetir el mismo error...\nTal vez para aquellos que tenían la suerte de llevar una vida de lujos, las cicatrices eran manchas desafortunadas.\nPero para Jahoda, habían sido testigo de sus decisiones y del camino que había elegido para sí misma.\nElla era capaz de soportar sus cicatrices, al igual que soportaba la vida. Las cosas nunca cambiaban, ya fuera el pasado o el futuro.\nTal y como hizo antes, Néfer dio unas palmadas de repente, interrumpiendo aquella conversación. Ya había oído lo suficiente.\n“Bueno, eso es todo por hoy. Si seguimos de cháchara, volverás a desmayarte”, dijo Néfer entornando los ojos mientras sonreía: “Lo demás no importa, pero has dicho que querías trabajar para mí y que estabas dispuesta a hacer cualquier cosa... Hagámoslo así, pues”.\nAsí fue como se estableció el acuerdo y Jahoda, que aún no entendía del todo la situación, asintió dubitativa. Fuera como fuese, al menos aquello significaba que tenía un lugar en el que refugiarse.\n“Sí, Srta. Néfer”.\n“Llámame jefa”.\n“¿Cómo?”.\n“De ahora en adelante, me llamarás jefa Néfer”.\n“Sí, jefa... Néfer”."
"Context": "“Parece que no vas a poder pagar el resto, pequeña”.\nNéfer miró de arriba abajo a la débil Jahoda. Tenía el cuerpo lleno de cortes y heridas, pero había logrado sobrevivir.\n“Se lo pagaré”.\n“No veo qué podrías tener que fuera suficiente para pagarme”.\n“Podría trabajar para usted”.\nJahoda se llevó la mano a la manga vacía del lado derecho y añadió:\n“Haré lo que sea”.\nLa increíblemente ingeniosa jefa Néfer se encogió de hombros, haciendo caso omiso a las palabras de Jahoda, que sonaban como si se hubiera rendido por completo. El dinero no significaba nada para ella; la razón por la que le había revelado a Jahoda la ubicación de Ratfan era simplemente para utilizarla y resolver el problema de una marioneta que intentaba liberarse de sus hilos. Incluso si fallaba, al menos aquella marioneta habría aprendido una lección.\nNo esperaba que aquella hiena flacucha fuera capaz de hendir sus colmillos en la garganta del lobo... Parecía que no tendría que usar a aquella muchacha que tenía guardada como topo...\n“¿Qué plan tienes ahora? Si quieres seguir dedicándote a lo tuyo, podría presentarte a unos cuantos... Ladrones de Tesoros relativamente fiables”.\n“...”.\n“Oh, veo que no quieres. ¿Por qué no vas entonces al Gremio de Aventureros a probar suerte? Tal vez te topes con una gran fortuna enterrada en unas ruinas...”.\n“...”.\n“¿Sigue sin gustarte? Está bien, podrías abandonar Nod Krai para sanar las cicatrices de tu corazón...”.\n“No necesito sanar ninguna cicatriz”.\nJahoda rompió su silencio y dio una respuesta final.\nElla también había llegado a odiar aquellas cicatrices tan feas y dolorosas, al igual que había odiado la fruta podrida de la ciénaga y los restos que dejaban las bestias después de comer...\nPero, cuando estaba en la copa de aquel árbol, a punto de quedarse dormida por la alta fiebre y arriesgándose a perder la oportunidad de emboscar a su enemigo, fue el dolor de las cicatrices de la espalda lo que la despertó. Y, cuando había estado tan cerca de caer en la trampa de su adversario al ser atraída hasta él, fueron las cicatrices recién sanadas del dorso de su mano las que la avisaron de que no volviera a repetir el mismo error...\nTal vez para aquellos que tenían la suerte de llevar una vida de lujos, las cicatrices eran manchas desafortunadas.\nPero para Jahoda, habían sido testigo de sus decisiones y del camino que había elegido para sí misma.\nElla era capaz de soportar sus cicatrices, al igual que soportaba la vida. Las cosas nunca cambiaban, ya fuera el pasado o el futuro.\nTal y como hizo antes, Néfer dio unas palmadas de repente, interrumpiendo aquella conversación. Ya había oído lo suficiente.\n“Bueno, eso es todo por hoy. Si seguimos de cháchara, volverás a desmayarte”, dijo Néfer entornando los ojos mientras sonreía: “Lo demás no importa, pero has dicho que querías trabajar para mí y que estabas dispuesta a hacer cualquier cosa... Hagámoslo así, pues”.\nAsí fue como se estableció el acuerdo y Jahoda, que aún no entendía del todo la situación, asintió dubitativa. Fuera como fuese, al menos aquello significaba que tenía un lugar en el que refugiarse.\n“Sí, Srta. Néfer”.\n“Llámame jefa”.\n“¿Cómo?”.\n“De ahora en adelante, me llamarás jefa Néfer”.\n“Sí, jefa... Néfer”."
},
{
"Title": "Historia del personaje (5)",
"Context": "Tras convertirse oficialmente en empleada de la Cámara de Secretos, Jahoda no esperaba volver a encontrarse con aquel usurero al que la Banda Garfio de Mar había dejado sin un solo Mora.\nAcababa de completar un encargo y ahora saltaba de un tejado a otro con la recompensa en la mano, corriendo a toda prisa hacia la Cámara de Secretos. Cuando se preparaba para dar un nuevo salto, una ventana se abrió de golpe y una poderosa voz gritó:\n“¡Oye! ¿Eres Jahoda? ¡Jahoda!”.\nJahoda se dio la vuelta, aturdida, mientras las sombras del pasado se agitaban en su mente.\n“Tú eres... aquel estafador...”.\n“¡*Ejem*! Ya no estafo a nadie, no, cambié hace mucho tiempo”.\nEl comerciante agitó las manos enérgicamente y le pidió repetidamente a Jahoda que entrara a sentarse. Luego, le sirvió galletas dulces y té. Jahoda echó un vistazo alrededor. Parecía que no había mucha diferencia con respecto a la última vez que vino de “visita”.\n“*Suspira*, aún no puedo creer que vinieras a devolverme el collar la última vez, Jahoda. Verdaderamente tienes un buen corazón. Si lo hubiera llegado a perder, no sé cómo habría podido seguir viviendo”.\nMientras hablaba, el comerciante se daba palmaditas en el pecho y suspiraba repetidamente, contándole cómo había cambiado tanto en los últimos años y todas las buenas obras que había hecho para redimirse...\nLos recuerdos que Jahoda había reprimido deliberadamente comenzaron a emerger lentamente desde lo más profundo de su corazón. La voz del comerciante se fue desvaneciendo gradualmente, hasta que fue reemplazada por otras voces más familiares.\n“P-pero ya le hemos devuelto todo el dinero robado a sus dueños, ¿por qué no podríamos hacer lo mismo con el colgante? No tiene nada que ver lo uno con lo otro.\n¡Ay, jefe! ¡Cómo duele! No me tire de la oreja, ay, ay, ay...\nQu-que seamos ladrones no quiere decir que siempre tengamos que hacer cosas malas. ¿O acaso no han cuidado de mí todo este tiempo?\nSi no, podría hacer cosas malas los lunes, miércoles y viernes, y cosas buenas los martes, jueves y sábados. No habrá ningún problema... Y el domingo... ¡Ay, cómo duele!\n¡No! ¡Jefe, hablémoslo bien! No quiero comer la comida de Zinaída, está asquerosa...”.\nCuando el comerciante terminó de parlotear y se despidió de Jahoda con mil agradecimientos, ya había caído la noche.\nCuando abrió la puerta principal de la Cámara de Secretos, Ashru se acercó corriendo para jugar con Jahoda. Pero, aunque le despeinó el cabello a su compañera de juegos, no recibió las caricias de siempre.\n“Parece que te has topado con un viejo amigo”, dijo Néfer dejando a un lado su taza de té.\n“¿Ya lo sabías, jefa?”.\n“Jeje, tan solo te conozco bien. Y sé las cosas buenas y las no tan buenas que has hecho en el pasado”.\n“Jefa, yo...”.\n“Si lo que quieres es preguntarme cuáles de esas cosas son verdaderamente buenas y cuáles son malas, no pienso responderte”.\nNéfer se puso de pie y cerró la puerta de la Cámara de Secretos. El trabajo del día había concluido.\n“Solo tú misma puedes tener la respuesta a esa pregunta”.\nJahoda se dejó caer desanimada, y Ashru saltó sobre su cabeza emitiendo un ronroneo de descontento, como si todavía estuviera molesto por que Jahoda no quisiera jugar con él.\nNéfer se dio la vuelta y contempló a aquella pequeña empleada con la mirada baja y expresión melancólica.\nTal vez, en toda Nod Krai, Jahoda era la persona que más se le parecía a ella.\nAmbas habían cruzado solas aguas traicioneras y arrecifes oscuros. Ambas habían dado caza a sus enemigos por su cuenta. Ambas tenían preguntas a las que debían dar respuesta.\nTal vez, cuando encontraran la manera de responderlas...\nLa dueña de la Cámara de Secretos negó con la cabeza, interrumpiendo sus propios pensamientos.\n“... Je, dejar cierto misterio para el futuro también tiene su gracia”."
"Context": "Tras convertirse oficialmente en empleada de la Cámara de Secretos, Jahoda no esperaba volver a encontrarse con aquel usurero al que la Banda Garfio de Mar había dejado sin un solo Mora.\nAcababa de completar un encargo y ahora saltaba de un tejado a otro con la recompensa en la mano, corriendo a toda prisa hacia la Cámara de Secretos. Cuando se preparaba para dar un nuevo salto, una ventana se abrió de golpe y una poderosa voz gritó:\n“¡Oye! ¿Eres Jahoda? ¡Jahoda!”.\nJahoda se dio la vuelta, aturdida, mientras las sombras del pasado se agitaban en su mente.\n“Tú eres... aquel estafador...”.\n“¡*Ejem*! Ya no estafo a nadie, no, cambié hace mucho tiempo”.\nEl comerciante agitó las manos enérgicamente y le pidió repetidamente a Jahoda que entrara a sentarse. Luego, le sirvió galletas dulces y té. Jahoda echó un vistazo alrededor. Parecía que no había mucha diferencia con respecto a la última vez que vino de “visita”.\n“*Suspira*, aún no puedo creer que vinieras a devolverme el collar la última vez, Jahoda. Verdaderamente tienes un buen corazón. Si lo hubiera llegado a perder, no sé cómo habría podido seguir viviendo”.\nMientras hablaba, el comerciante se daba palmaditas en el pecho y suspiraba repetidamente, contándole cómo había cambiado tanto en los últimos años y todas las buenas obras que había hecho para redimirse...\nLos recuerdos que Jahoda había reprimido deliberadamente comenzaron a emerger lentamente desde lo más profundo de su corazón. La voz del comerciante se fue desvaneciendo gradualmente, hasta que fue reemplazada por otras voces más familiares.\n“P-pero ya le hemos devuelto todo el dinero robado a sus dueños, ¿por qué no podríamos hacer lo mismo con el colgante? No tiene nada que ver lo uno con lo otro.\n¡Ay, jefe! ¡Cómo duele! No me tire de la oreja, ay, ay, ay...\nQu-que seamos ladrones no quiere decir que siempre tengamos que hacer cosas malas. ¿O acaso no han cuidado de mí todo este tiempo?\nSi no, podría hacer cosas malas los lunes, miércoles y viernes, y cosas buenas los martes, jueves y sábados. No habrá ningún problema... Y el domingo... ¡Ay, cómo duele!\n¡No! ¡Jefe, hablémoslo bien! No quiero comer la comida de Zinaída, está asquerosa...”.\nCuando el comerciante terminó de parlotear y se despidió de Jahoda con mil agradecimientos, ya había caído la noche.\nCuando abrió la puerta principal de la Cámara de Secretos, Ashru se acercó corriendo para jugar con Jahoda. Pero, aunque le despeinó el cabello a su compañera de juegos, no recibió las caricias de siempre.\n“Parece que te has topado con un viejo amigo”, dijo Néfer dejando a un lado su taza de té.\n“¿Ya lo sabía, jefa?”.\n“Jeje, tan solo te conozco bien. Y sé las cosas buenas y las no tan buenas que has hecho en el pasado”.\n“Jefa, yo...”.\n“Si lo que quieres es preguntarme cuáles de esas cosas son verdaderamente buenas y cuáles son malas, no pienso responderte”.\nNéfer se puso de pie y cerró la puerta de la Cámara de Secretos. El trabajo del día había concluido.\n“Solo tú misma puedes tener la respuesta a esa pregunta”.\nJahoda se dejó caer desanimada, y Ashru saltó sobre su cabeza emitiendo un ronroneo de descontento, como si todavía estuviera molesto por que Jahoda no quisiera jugar con él.\nNéfer se dio la vuelta y contempló a aquella pequeña empleada con la mirada baja y expresión melancólica.\nTal vez, en toda Nod Krai, Jahoda era la persona que más se le parecía a ella.\nAmbas habían cruzado solas aguas traicioneras y arrecifes oscuros. Ambas habían dado caza a sus enemigos por su cuenta. Ambas tenían preguntas a las que debían dar respuesta.\nTal vez, cuando encontraran la manera de responderlas...\nLa dueña de la Cámara de Secretos negó con la cabeza, interrumpiendo sus propios pensamientos.\n“... Je, dejar cierto misterio para el futuro también tiene su gracia”."
},
{
"Title": "Brazo Cling-clang",
@@ -1236,7 +1236,7 @@
},
{
"Title": "Visión",
"Context": "La noticia de que Jahoda poseía una Visión había sido difundida por Néfer.\nSegún Néfer, si ella misma tenía aquel tesoro, lo lógico era que Jahoda, como empleada, también lo tuviera. De no ser así, cuando saliera a realizar algún encargo, estaría en clara desventaja en lo que a inspirar respeto se refería.\n“Jefa, pero yo no tengo una Visión...”.\n“Eso da igual, te haré una esfera de cristal para que la lleves contigo”.\n“¡Eso lo descubrirán enseguida!”.\n“No pasa nada. Aparte de los portadores de una Visión, ¿quién podría detectar si es verdadera o falsa?”.\n“¿Oh? Bueno... parece que... tienes razón...”.\nY así fue como, llevando la esfera de cristal verdosa que Néfer había sacado de quién sabía dónde, Jahoda empezó sus labores como cualquier otro día.\nTal y como había dicho Néfer, cuando la gente se enteró de que Jahoda tenía una “Visión”, su actitud mejoró notablemente en más de un nivel. No solo le entregaban recompensas ligeramente más cuantiosas, sino que también estaban dispuestos a asignarle encargos más difíciles...\nPor supuesto, bajo la presión de las mejores recompensas, la alta dificultad y las expectativas de la gente, Jahoda, que sabía perfectamente que no tenía una Visión, se vio obligada a trabajar aún más duro casi por instinto, como si fuera una pequeña peonza que giraba sin parar todo el día. Sin embargo, en general, se sentía más feliz por poder ayudar a todos, ganar más dinero y hacerse con la confianza de los demás.\nIncluso cuando dormía, Jahoda solía soñar con que ayudaba a alguien o que acababa causando una gran sensación.\n“N-no se preocupen, tengo una... Visión...”.\nJahoda agitaba los puños mientras murmuraba aquello entre dientes, como si acabara de derrotar a algún poderoso adversario en sueños.\nEn la realidad, Néfer, que acababa de regresar de una charla nocturna, se sentó junto a Jahoda. La “única empleada oficial de la Cámara de Secretos” tenía la mochila abierta, y aquella esfera de cristal verdosa estaba envuelta cuidadosamente entre varias capas de tela para que no se rompiera fácilmente ni pudiera ser vista por miradas indiscretas.\nJahoda agitó inconscientemente el brazo y murmuró vagamente:\n“Yo te ayudaré, tengo una... Visión...”.\n“Con una Visión... podré hacer el bien...”.\n“Con una Visión... podré...”.\nNéfer, que ya se había levantado para marcharse, vislumbró de repente un destello verdoso que se desvaneció en un instante.\nLa jefa de la Cámara de Secretos se mostró un tanto sorprendida, pero luego no pudo evitar soltar una carcajada.\nUna mentira repetida hasta la saciedad se había hecho realidad."
"Context": "La noticia de que Jahoda poseía una Visión había sido difundida por Néfer.\nSegún Néfer, si ella misma tenía aquel tesoro, lo lógico era que Jahoda, como empleada, también lo tuviera. De no ser así, cuando saliera a realizar algún encargo, estaría en clara desventaja en lo que a inspirar respeto se refería.\n“Jefa, pero yo no tengo una Visión...”.\n“Eso da igual, te haré una esfera de cristal para que la lleves contigo”.\n“¡Eso lo descubrirán enseguida!”.\n“No pasa nada. Aparte de los portadores de una Visión, ¿quién podría detectar si es verdadera o falsa?”.\n“¿Oh? Bueno... parece que... tiene razón...”.\nY así fue como, llevando la esfera de cristal verdosa que Néfer había sacado de quién sabía dónde, Jahoda empezó sus labores como cualquier otro día.\nTal y como había dicho Néfer, cuando la gente se enteró de que Jahoda tenía una “Visión”, su actitud mejoró notablemente en más de un nivel. No solo le entregaban recompensas ligeramente más cuantiosas, sino que también estaban dispuestos a asignarle encargos más difíciles...\nPor supuesto, bajo la presión de las mejores recompensas, la alta dificultad y las expectativas de la gente, Jahoda, que sabía perfectamente que no tenía una Visión, se vio obligada a trabajar aún más duro casi por instinto, como si fuera una pequeña peonza que giraba sin parar todo el día. Sin embargo, en general, se sentía más feliz por poder ayudar a todos, ganar más dinero y hacerse con la confianza de los demás.\nIncluso cuando dormía, Jahoda solía soñar con que ayudaba a alguien o que acababa causando una gran sensación.\n“N-no se preocupen, tengo una... Visión...”.\nJahoda agitaba los puños mientras murmuraba aquello entre dientes, como si acabara de derrotar a algún poderoso adversario en sueños.\nEn la realidad, Néfer, que acababa de regresar de una charla nocturna, se sentó junto a Jahoda. La “única empleada oficial de la Cámara de Secretos” tenía la mochila abierta, y aquella esfera de cristal verdosa estaba envuelta cuidadosamente entre varias capas de tela para que no se rompiera fácilmente ni pudiera ser vista por miradas indiscretas.\nJahoda agitó inconscientemente el brazo y murmuró vagamente:\n“Yo te ayudaré, tengo una... Visión...”.\n“Con una Visión... podré hacer el bien...”.\n“Con una Visión... podré...”.\nNéfer, que ya se había levantado para marcharse, vislumbró de repente un destello verdoso que se desvaneció en un instante.\nLa jefa de la Cámara de Secretos se mostró un tanto sorprendida, pero luego no pudo evitar soltar una carcajada.\nUna mentira repetida hasta la saciedad se había hecho realidad."
}
]
},